No voy a entrar en si no tener hijos es una bendición o un castigo, pero voy a explicaos lo que supone ir a comprar un regalo para alguien que no los tiene.
En primer lugar, aclarar que el regalo estaba completamente definido: una vajilla para bebés, para una niña, que no fuera muy rosa, con ositos y nubes (o similar). Fácil, ¿no?
La odisea comenzó ayer cuando entré en Prenatal y tuve que salirme en medio de una llantaina. Si, estoy sensible al tema bebés. Entré muy decidida, pensando "esto, como las tiritas, mejor del tirón" y, a medio recorrido de la tienda, entre carritos de bebés y futuras mamás a punto de explotar, me asaltó el lagrimeo, por lo que decidí salir, dar una vuelta y respirar hondo, mutando la idea a "mañana será otro día".
Hoy me he cargado de valor y me he dirigido a La Maquinista, donde se suponía tenía que encontrar algo aceptable por cálculo de probabilidades (era el centro comercial con más oferta en puerricultura). Previo paseo, café y demás entretenimientos con un amigo, nos hemos despedido y he entrado en Prenatal de nuevo. Os diré que la última vez que estuve en uno, mi hermano (que cumplirá 20 años en un mes y medio) iba en cochecito, y esto no se parecía en nada a lo que tenía en mente: pasillos llenos de colorines a cual más chillón y un hilo musical estridente. Encuentro las vajillas: ¿quién ha dejado que se escapen los diseñadores de Ikea? Horrorizada por los colores, formas y dibujos, salgo de la tienda, camino de la siguiente. Os lo resumiré así: la peregrinación ha comenzado sobre las 14h y he llegado a casa a las 20.45 sin comprar ninguna, tras recorrer media Barcelona entre Imaginarium, Eureka, El Palacio del Bebé, El Corte Inglés, Abacus, Zara Home, jugueterías varias y otros pequeños comercios.
Resumiendo, es imposible encontrar una vajilla de melamina (resistente a las caídas "accidentales") con dibujos que no provoquen epilepsia o no fomenten el uso de las drogas. ¿Qué ha pasado con los colores pastel y los dibujos tiernos? ¿Por qué Hello Kitty ha copado el mercado de esta forma? ¿Es buena tanta sobrestimulación para los niños? Y digo imposible porque llevo recorridas infinidad de páginas web en un vano intento de descubrir dónde está mi error al elegir las tiendas para comprar. Optaré por cualquiera que no me haga saltar los capilares oculares, pero ya el lunes, si eso... cuando la idea de adentrarme en otra tienda para niños no me genere ansiedad...
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